Tu nariz



Propongo pintar una puerta aquí. Una puerta tras la cual encontremos, del otro lado, un

universo fresco, brillante, esperándonos moviendo la cola de la emoción. Ese universo siempre ha estado aquí, se nos presenta de formas distintas a lo largo del día, nos da pistas de la vastedad que lo contiene y de lo increíble que puede ser acceder a él, pero rara vez lo hacemos, no estamos acostumbrados, nadie nos ha enseñado a hacerlo.


Ese universo es tu nariz.


Propongo desde aquí redirigir nuestra atención al sentido más olvidado de todos. Reflexionar por qué nos da tanto miedo y fascinación al mismo tiempo. Por qué nos genera tanto asco y otras veces la atracción más profunda. Por qué no podemos evitar desear desde la nariz.


Propongo explorar desde aquí a este sentido de manera esférica, teniendo en cuenta las

distintas áreas que abarca y con las cuales ha tenido relación histórica, científica, artística, espiritual, sociológica y antropológica. Utilizar el olfato para filtrar la realidad, nuestro pasado y presente y hacia donde estamos apuntando el futuro.


Cuando olemos no sólo olemos; cuando olemos visualizamos colores, sentimos el gusto de la sal del mar en verano, sentimos el roce de la mano de nuestra madre, escuchamos el rumor de los árboles, recordamos nuestra niñez. Oler no es sólo oler, es poner en marcha una actividad neuronal importante, es abrir una puerta a la memoria, a la vida. En nosotros está decidir acceder a ella conscientes de la fuerza que proyecta en nuestro interior para ser exhalada al exterior.


¿Y si pensamos en la perfumería como una herramienta aún inexplorada, la cual tiene el poder de abrir caminos? Decidir qué y cómo oler es un acto de manifestación de intenciones. Utilicemos este espacio como punto de confluencia de experiencias y experimentos vividos a través del olfato y exploremos. Extendamos lazos, hagamos puentes y creemos un circuito sinestésico-sensorial.


Me encantará compartirles qué es lo que hace fascinante para mí la perfumería, los espacios personales y colectivos que inundan el acto de oler y de ser olido, y por qué siento que es tremendamente enriquecedor vivirlos con presencia.


Todos tenemos nariz. Oler es gratis. Todos estamos invitados.


Pongo sobre la mesa este megáfono nasal para que lo usemos y vayamos contándonos por el camino cómo nos va en este juego. Pónganse cómodos, cierren los ojos y abran las fosas nasales. Ya cruzamos el umbral, ya estamos del otro lado. Solo nos queda empezar a olfatearnos.


Lula